Hay noches en las que no necesitas grandes rituales. Solo una taza caliente entre las manos y un ratito para ti. Manzanilla con leche (puedes endulzar si quieres). La manzanilla es de esas plantas que siempre han estado en casa: para cuando el estómago protesta, cuando la digestión pesa, cuando la regla duele o simplemente cuando llevas demasiado encima y necesitas bajar un poco el ritmo. Pero para mí tiene algo más bonito todavía… También es una infusión para soltar. Para dejar de darle vueltas a esa persona, a esa situación, a eso que sabes que ya no quieres en tu vida pero que tu corazón todavía está aprendiendo a dejar atrás. Tómala por la noche. Apaga un poco el ruido. Respira. Si quieres, úsala como puerta de entrada a una pequeña meditación. Y no tengas prisa por sanar. Repite hasta que un día te des cuenta de que aquello que antes dolía… ya no pesa ¿Conocías todas estas propiedades de la manzanilla?
Una taza para el alma
Manzanilla con leche, para las noches en las que basta con una taza y un ratito para ti.