La abundancia no se suplica. Se activa. Este ritual nace con una intención clara: mover, abrir y atraer. Pero hay una parte que nadie puede hacer por nosotros: actuar. Encendemos la vela como símbolo de esa decisión. Porque cuando intención y acción van de la mano, dejamos de esperar… y empezamos a mover las cosas. Que lo que llegue, encuentre las puertas abiertas