Segunda parte del Ritual de Amor Propio. El frasco se sostiene entre las manos y se carga con nuestra propia energía. Después decretamos todo lo que somos, todo lo que reconocemos en nosotras y todo lo que elegimos cultivar: Yo soy amor. Yo soy belleza. Yo soy confianza. Yo soy magnetismo. Yo soy suficiente. Durante el baño, colocamos el frasco en el suelo frente a nosotras mientras vertemos el agua infusionada sobre nuestro cuerpo, de cuello para abajo. El frasco permanece ahí como un recordatorio: no estamos pidiendo convertirnos en alguien diferente. Estamos reconociendo lo que ya vive en nosotras. Y esto todavía no termina…. Muy pronto, la última parte: sellaremos el ritual y el frasco con la vela vestida. Yo soy. Yo merezco. Yo elijo.