En este ritual trabajamos con dos velas: una representa a quien desea cerrar el vínculo (clara) y la otra, a la persona de la que queremos desprendernos (oscura). Sus nombres se escriben de mecha a base porque aquí la intención no es unir: es expulsar. Vamos a las buenas primero. Preparamos un círculo de protección y una barrera entre ambas energías. Las velas se cortan y se colocan enfrentadas, sujetas por un hilo representando ese vínculo que queremos romper. Encendemos primero la vela clara y, con esa misma llama, encendemos la oscura. Después de unos minutos, invertimos sus posiciones. Porque el control lo tomamos nosotros. Cuando las llamas alcanzan el hilo que une ambas velas, llega el momento del corte. Pasamos nuestras tijeras por la llama de la vela clara y cortamos. Dejamos que el proceso termine por sí mismo. Cuando solamente queda una llama débil, apagamos y cerramos el ritual con nuestro eucalipto en remojo, sellando así el trabajo. Buscamos recuperar nuestra energía y soltar aquello que ya no queremos cargar. No todo vínculo merece seguir ocupando un lugar en nuestra vida Trabaja siempre con las velas bajo vigilancia y en un espacio seguro.